jueves, 27 de diciembre de 2012

El ombligo humano es como una selva tropical con 2.300 tipos de bacterias



No hace falta ir al Amazonas para descubrir un ecosistema desconocido y rico en biodiversidad, basta levantarse la camiseta y estudiar el ombligo, cuya vida se parece más de lo que podemos imaginar a la de una selva tropical. Un grupo de investigadores de siete universidades de EEUU cultivaron y analizaron 60 muestras tomadas de ombligos humanos, en los que encontraron más de 2.300 especies de bacterias, según publican en la revista PlosOne.

Que la piel humana está habitada por billones de microorganismos no es ningún descubrimiento, pero al analizar los datos los científicos se encontraron con la sorpresa de que las bacterias presentes en distintos ombligos diferían más de lo esperado. «Al estudiar los ombligos vimos una inquietante e inmensa riqueza de vida, el ombligo medio hospedaba alrededor de 50 especies y entre distintos ombligos encontramos miles de especies», escribe en la revista Scientific American el biólogo de la Universidad Estatal de Carolina del Norte (EEUU) Rob Dunn, quien ha liderado el estudio.

«Los ombligos me recordaban a un bosque tropical», explica Dunn, por la correspondencia con la llamada «hipótesis oligárquica» de la ecología.

Según la hipótesis, en las selvas hay una gran diversidad de especies de árboles, pero hay una serie de especies, conocidas como «oligarcas», que están presentes en la mayoría de bosques y son más comunes allí.

El ombligo también tendría sus «oligarcas», pues solo ocho bacterias estaban presentes en más de un 70 % de las muestras tomadas en el estudio, y casi la mitad de todas las bacterias encontradas en las muestras son de esas ocho especies. Así, las bacterias más frecuentes tienden a ser las más abundantes, pero ninguna de las más de 2.300 especies se encontró en todos los ombligos.

Los investigadores también destacan el hallazgo, «por primera vez en la piel humana», de tres especies de arqueas, microorganismos que suelen vivir en ambientes extremos como géiseres o aguas ácidas; dos de esas tres especies se encontraron en el ombligo de un hombre que aseguró no haberse bañado en «bastantes años».

Concluyen que «sigue siendo difícil predecir qué especies de bacteria se pueden encontrar en un ser humano en particular, predecir qué especies son más frecuentes (o raras) parece más sencillo, al menos para aquellas especies que viven en ombligos». El estudio forma parte del proyecto «Belly Button Biodiversity (BBB)» -Biodiversidad del ombligo-, una iniciativa de la Universidad Estatal y Museo de Ciencias Naturales de Carolina del Norte (EEUU), que pretende explorar y dar a conocer «la jungla microbiana» que todos llevamos sobre la piel.

Estudian el ombligo como ejemplo de la biodiversidad de la piel porque la marca del nacimiento es un refugio más seguro -más aislado y dónde seguramente frotamos menos en la ducha- para los microbios. Microbios que, como recuerdan desde el BBB, «en su mayoría no son malos». «Tu cuerpo alberga especies que ningún científico ha estudio, tu ombligo puede ser una de las últimas fronteras biológicas», dicen en su página web.

viernes, 7 de diciembre de 2012

La NASA niega que el fin del mundo vaya a producirse el 21 de diciembre



La NASA ha informado que, en las últimas semanas, su blog 'Ask an astrobiologist' ('Pregúntale a un astrobiólogo') ha recibido más de 5.000 preguntas que versan sobre la predicción maya del fin del mundo en 2012 y sobre el impacto contra la Tierra del planeta ficticio Nibiru el próximo 21 de diciembre.

El experto que habitualmente participa en este espacio, el astrobiólogo David Morrison, se ha visto obligado a calmar a los usuarios más alarmados y ha hecho públicas las respuestas a algunas de las cuestiones más frecuentes que se le han presentado en los últimos días.

Así, el científico ha dejado claro que la profecía de que Nibiru se dirige hacia la Tierra, proviene de fábulas y poemas sumerios, en los que aparece como un 'personaje' ficticio. Este planeta es un nombre en la astrología babilónica, a veces asociado con el dios Marduk.

Morrison ha tenido que lidiar contra internautas que aseguran que la NASA esconde la existencia real de este planeta y que, incluso, ha creado un telescopio en el Polo Sur para estudiarlo. El experto ha desmentido todos estos comentarios y ha especificado que el telescopio que existe en la Antártida no fue construido por la NASA, sino por la National Science Foundation, y que es un radio telescopio, no un instrumento óptico, por lo que no puede tomar imágenes o fotos.

En este sentido, ha apuntado que muchas de las fotos y videos que existen de Nibiru en Internet, en las que se puede ver el cuerpo cerca del Sol, son imágenes falsas del Sol, causadas por reflejos internos en la lente. Morrison ha indicado que estas manchas se pueden identificar fácilmente por el hecho de que aparecen diametralmente opuestas a la imagen solar real, como si se reflejara a través del centro de la imagen.

La NASA no se ha librado de recibir preguntas sobre si el Gobierno estadounidense podría estar ocultando el fin del mundo tras el impacto del planeta. El científico ha respondido que ningún gobierno ni organización podría controlar a los millones de científicos independientes en todo el mundo ni a la gente que mira el cielo. "Si algo fuera a chocar contra nosotros, cualquiera podría verlo", ha señalado.

Profecía maya

En cuanto a la profecía maya del fin del mundo, el experto de la NASA basa sus respuestas en que "se ha hecho una mala interpretación" del calendario tallado por esta civilización.

Según ha precisado, lo que indica este documento es que el día 21, fecha del solsticio de invierno, termina un ciclo. De este modo, ha apuntado que arqueólogos y expertos coinciden en que los antiguos mayas no se referían a ese día como apocalíptico. A su juicio, la mala información se ha extendido como consecuencia de las redes sociales e Internet. Para Morrison, la profecía maya es "solo una fantasía fabricada".

Además de estas cuestiones, el astrobiólogo también se ha enfrentado a preguntas sobre un posible cambio de eje de la Tierra o si el planeta va a acabar siendo alcanzado por una llamarada solar que acabe con la vida.